Los ex-alumnos.

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Comby acordó mucha importancia a la enseñanza, negándose siempre a que le llamaran « profesor ».

Daba libertad a sus alumnos para expresarse sobre cualquier tema en pintura, escultura o dibujo. Comby intervenía sólo en los problemas técnicos o de proporciones. Mostraba ejemplos de los Maestros antiguos y de artistas modernos conocidos. La elección de las formas y los colores debían corresponder con el « yo » interior de los alumnos.


¡Qué difícil es para un artista tener una buena situación ! La pasión, la perseverancia y el deseo de continuar siendo uno mismo impiden de ceder a la facilidad y a la pérdida de su independencia.


Una serie de enlaces hacia las páginas Web de algunos de los ex-alumnos de Comby demuestra la diversidad de sus personalidades.


Muchos de los ex-alumnos de Comby han mantenido un contacto epistolar con él ; relaciones de igual a igual que se han transformado a menudo en grandes amistades.

beaux-arts


Chargé de cours
Faculté de Marseille à Luminy
 puis Faculté d’Aix en Provence
1973/1975



Enseignant à l ‘Ecole des Beaux Arts
 François Aubrun  étant directeur.
Toulon

Georges Bru, profesor en la Facultad de Bellas Artes de Toulon

Comby era muy buen pedagogo y su paso por la Facultad de Bellas Artes marcó a un gran nombre de estudiantes. Hay que admitir que su carisma suscitaba la atención de sus alumnos y que su personalidad apasionada que le hacía denunciar todo tipo de injusticias, encontraba un eco favorable en ellos. Pero esta pasión la manifestaba también en sus cursos, en la manera que tenía de hacer hincapié en las prácticas antiacadémicas resultando más de un empeño personal que de una simple adquisición de enseñanzas.


Hemos hecho exposiciones juntos varias veces. Comby y yo creíamos que sus esculturas y mis dibujos quedaban muy bien juntos. La única cosa que podía oponernos es él que también dibujaba muy bien…. Mientras que yo no sé esculpir.

bru la leçon de fouille

Erutti
                                                                     

Roselyne Erutti.

Ex-alumna de la Facultad de Bellas Artes de Toulon


En una carta me decía : « sé todo lo que debo a mis alumnos, los cuales me han obligado a salir de mis caparazón y mostrar el ser humano en su verdad »


Nos propuso «herramientas » y « materiales » para construirnos o claves para reunir « pedazos », claves distintas para dejarnos hacer nuestra propia elección, nos dió la libertad de existir y quizás también la fuerza. Y « la voluntad de decirlo todo, la ambición »


Henry Comby nos deja una obra de una fuerza extraordinaria, totalmente habitada. Nos habla del ser humano entre fuerza y debilidad, belleza y monstruosidad. Se ha permitido todas la libertades, las ha reivindicado, privilegiando siembre el contenido, el sentido profundo « la búsqueda de un contenido bruto…….. sin autocensura en la creación artística »


El hombre y el escultor fueron muy apreciados por muchas personas. Todas ellas le dedican un recuerdo fraternal. Personalmente, Henry Comby estará presente en mi memoria y me acompañará en mis « batallas »

"..                                                                                                                             
                   

Carla van der Werf

Comby siempre me ha alentado en mis búsquedas sistemáticas de materiales distintos y diversos, de los más humildes a los más nobles, de los más clásicos a los más contemporáneos.

También me ha mostrado la importancia de la lectura ; de documentarse, de mirar hacia otra direccion en lugar de instalarse en la comodidad de lo que ya se sabe, de la habilidad, de lo que sabemos que va a gustar. Sobretodo, me ha enseñado a ir más allá

de los criterios culturales que dictan el arte contemporáneo.





      
Carla van der Werf
Fleur - Solange Triger

Solange Triger

Alumna en «Volumen » de Henry Comby en la Facultad de Bellas Artes de Toulon (1985-1987).


Llegad puntuales, es importante.

¿El volumen ? Demasiado complicado para mí.


Yo siempre llegaba puntual. Había fabricado la « puerta » del circulo polar, que acababa de sobrevolar. Imposible de encontrarle la entrada o la salida. Había inventado un pasaje para dar vueltas sobre mí misma. Comby lo encontró divertido. Nuestras batallas lo atañían. No le gustaban las modas. Sabíamos que era sincero y que no nos juzgaba. Nos enseñó el camino de la necesidad, del deseo y de la voluntad. Hoy todavía tenemos la fuerza que nos dió.


Alain Le Boucher



Primera clase del señor Comby


Un módulo prefabricado nos sirve de aula para la nueva opción « artes plásticas » de la Universidad de Aix en Provence. Reunidas en el centro, varias mesas grandes, todavía sin manchas de pintura.


Desenrollada encima, una inmensa hoja de varios metros. ¡Qué raro! Un minucioso dibujo coloreado que no tiene nada que ver ni con las « artes », ni con la « plástica ». Es la axonometría del motor del Concorde. Conjunto inexplicable de tubos, ejes, palas, dibujado con mucho detalle. Como una lámina de anatomía, el desvelo de estas entrañas mecánicas crea malestar.

Comby se rió al ver nuestras caras : « Haced lo que tengáis ganas de hacer, pero sobre todo hacedlo ! ¡Hacedlo a fondo! El dibujo puede ir hasta allá. También puede ir a otro sitio.


Ese día decidí ir.


moteur du Concorde
Camille schmitt



Camille Schmitt.

S.A.

Hace más de diez años que me enseñasteis las leyes del volumen y desarrollasteis mi imaginación. Con el tiempo, tengo la impresión que he recibido los elementos para construir mi propia personalidad artística".
pontarelli


 Alain Pontarelli


La relación que hemos establecido no partió de una de relación profesor–alumno, sino de una relación de maestro a novicio. El maestro, él lo era verdaderamente, yo no podía ser más que el novicio. Pero nuestra relación nunca se limitó a ésto. Estaba basada en la igualdad, hecha de mutuo respecto, de generosidad compartida, de amabilidad y simplicidad.

En resumen, de lo que a menudo o a veces les falta a los hombres : una pizca de humanidad. El arte nos ha permitido ésto, una relación simple pero potente e inolvidable.


Alain François

Artista que Comby conoció en la región del Luberon

Comby, tu apellido suena como un látigo que atraviesa tus bronces. Hoy todavía me acuerdo. Era el caluroso verano del 67, a la sombra del Luberon, en la galería « Les Contarus », las lavandas azules rodeaban tu arco de triunfo de piedra caliza blanca, velando sobre tus latones dorados, puestos en ramillete como la obra de un orfebre, encerrando ya el grito de tus futuras esculturas.

Como un apeador o un perito que toma una medida, tu mirada intensa me llenó de calor y de esa exigencia que tu ya sabías.

Alain François








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