El taller

menu_espagnol

printemps

Consideraciones lúcidas de un escultor en 1995 :


 « las obras se reparten durante 30 años : miradas al mundo tal como va, e inquieta constatación de la humanidad presente.






No ignoro nada de los placeres de la vida, de las bacanales de Matisse, de los merenderos en las orillas del Marne y las Bañistas pintadas por Renoir, los suntuosos nenúfares de Monet o los iris y girasoles de Van Gogh. La felicidad está presente en ellos.

renoir baigneuses


portait avec femme

Saboreo las visiones de la belleza en el arte: la ninfas de « La Primavera » de Botticelli, o las de Cranach, las odaliscas lascivas de Ingres o los amantes fogosos de Rodin, las Venus de Mayol.
Después de la corta evocación de estas filiaciones, llego a mi propósito, explicar mi trabajo...

Nacido en 1928, mi vida se ha nutrido de los relatos de la guerra, de los montones de cadáveres, de los campos de la muerte, de los genocidios, de las torturas, del terrorismo ciego. A todo esto, se le añade ahora el peligro omnipresente de las radiaciones, con el almacenamiento insensato de bombas atómicas, de silos de misiles, de armamentos endiabladamente sofisticados.


dieu de la guerre

l'atelier

Los amputados nunca consiguen ajustar sus prótesis, pero eso no nos impide fabricar millones de perversas minas antipersonal. « Crean un desierto y dicen que es la paz », escribía Tito Livio, hace veinte siglos.


Las precedentes constataciones han alimentado mi trabajo.


Mis largas jornadas en el taller han servido para preparar las esculturas de yeso, fundidas luego en bronce, centradas sobre dos temas: las cabezas y las barcas.

Estos buques traducen la felicidad con la danza de los faunos, las caras de mujeres en la proa, las parejas navegando hacia su destino con sólidas áncoras de amarre. Buques también, los fantasmas de nuestra locura, con hienas y chacales coronando las calas o los puentes cubiertos de artefactos de guerra.

vue atelier
2
« En las cabezas, imagen del hombre y de la mujer, he mezclado tanto la felicidad como la inquietud, el grito y el garrote, con, por referencia, los mármoles y bronces romanos.


 

La grandes esculturas de yeso, que se reparten durante varios años, quieren ser el reflejo y el retrato de nuestros becerros de oro.


Si la mitología griega nutre estas metáforas, la lectura de la "Historia Inhumana" de Guy Richard ha anclado en el presente realidades muy duras. Las excepciones a estos mitos son voluntarias, los añadidos de prótesis o la evocación de cuerpos heridos recuerdan a Grunewald y su retablo de Isenheim en Colmar.

Comby dans l'atelier


Athéna
La diosa Atena es el reflejo de nuestra ambigüedad : imagen de la paz armada, diosa guerrera escoltada por sus defensores : serpiente, rapaz y perro Cerbero, pero también protectora de la ciudad, símbolo en el siglo de Pericles de la influencia de la razón y del espíritu.
El gran monumento al diós Ares quiere ser el espejo de nuestra locura destructora. Era el diós de los combates, enamorado de Venus. Las ninfas son sólo el reflejo de su inconsciente. Esta flanqueado por dinosaurios, rapaces, búhos y gliptodontes del cuaternario. Ares




<< hacia la pagina antérior 
hacia la pagina siguiente>>